miércoles, 27 de julio de 2016

No apta para cristianos



Debo reconocer que me asusta un poco cuando estoy conversando con alguien y de pronto me dice (igual noto, que con un tono un tanto incómodo) "soy cristiano''. Creo que son ese tipo de declaraciones para las que una nunca está preparada.
Tal vez el problema sea que soy católica y asocio al declarado cristiano a algún movimiento protestante extraño.
Hace unos días, en uno de esos largos ratos de ocio, me puse a conversar con gente en Tinder. Sí, ok, tengo Tinder. Y el asunto es que me habló un tipo guapo (al menos lo era en fotos) y muy simpático. Debo reconocer que cuando uso esta app, no suelo leer las biografías, pero por alguna extraña razón esta vez si lo hice. y de pronto: -Oh oh! Ahí estaba la declaración corta e incómoda: 'Soy cristiano'.
Inmediatamente me ví usando una horrible y larga falda, mientras caminaba acompañada de 6 críos que parecían ser mis hijos, los cuáles vestían ropa aterradoramente formal y un kilo de gel en el pelo; siguiendo a su padre, el mino de Tinder, quien  lucía radiante con su biblia y su guitarra camino a la plaza del barrio donde gritaríamos por horas sobre las calamidades de la humanidad y el infierno. 
Recuerdo que tenía como 5 años. Tenía una radio de esas con cassetera, estaba por dormir y quise poner algo como Myriam Hernández, y oh!, sorpresa: -"Arderaaan en el infierno... '' Y a continuación un pasaje apocalíptico de la biblia mezclado (estoy segura) con algún texto de Kerouac y algunas citas de Bukowski. !Estaba aterrada¡, tanto que no fui capaz de apagarla y me escondí entre mis sábanas lo mejor que pude.
Una vez una señora mayor me dijo: -"Yo tengo un rosario y una imagen de la Virgen pegada en la ventana del frontis de mi casa. Eso no falla.", dijo explicándome como alejar a un cristiano. Parece que la Virgen y los santos son a los cristianos como el ajo y las cruces a los vampiros. Y sí,resulta.  Es tan efectivo como acercar un pepino a un gato.. ya saben.. como en YouTube.
Y no, no quiero juzgar, pero los cristianos que conozco no son precisamente modelos de perfección moral ni ética, mucho menos de tolerancia. Y no es que los católicos seamos mejores.  Una vez oí la historia de un pirata que era muy cruel incluso con su tripulación. Robaba y mataba a destajo y sin piedad.  Un día un marino le increpó: - ''¿Y tu qué sacas de ir tanto a misa y golpearte el pecho cada domingo, si cada vez que vuelves al barco actúas de esta forma?'' A lo que él le contestó: ''Imagínate si no lo hiciera''.
Yo me siento cómoda declarando que soy católica. Y debo agregar que no soy católica porque la mayor parte de este país lo sea. Lo soy porque lo elegí.  Y no, tampoco me imaginen con dos metros de cabello rubio, la virgnidad de una provida 'normal con alas' y arito de perla. Es sólo que me gusta que no me exijan usar ropa americana e insolarme en una plaza a repartir folletos que la gente usa para recortar monos para las tareas de sus hijos. Me gusta no tener que andarle sacando en cara a la gente sus errores como si yo fuera perfecta.  Me agrada poder abrir una mastercard para ir a beber con mis amigos, comprarme ropa interior sexy y unos condones y no para pagarle un helicóptero al pastor. Me agrada también pensar que soy como ese pirata de la historia, algo así como un Jack Sparrow que comulga y va a misa. Me refiero a que me gusta saber que no soy perfecta pero que puedo mejorar.
En resumen, no soy apta para cristianos.


La loca devota.


1 comentario:

  1. Yo anduve un tiempo con una cadena con una medalla de la Virgen, y unos esporádicos amigos cristianos quisieron hacerme un exorcismo para liberarme de las garras de esa medalla y cadena demoníaca según ellos. Luego de eso, perdieron la delicia de mi compañía los giles, porque claro, nunca habrían aceptado otra visión de mi medallita. Al pasar los años, diría 3 años, uno de ellos me contactó, y luego de pedirme disculpas por considerarme poseída, y él un iluminado, me invitó a tomar un café, después me invitó a dar un paseo, después unos completos, después al cine, después al cine, después al cine (era cinefilo), y nos escribíamos por wassap. Tomó once en mi casa, me regaló un peluche, y me dijo que no creía en la amistad de hombre y mujer, cuando le conté que salía con un chico. Tarde comprendí que me estaba joteando, de verdad que tarde lo comprendí, y no digo "tarde lo comprendí" debido a que me arrepintiera de no haberlo tomado en serio, sino porque lo comprendí cuando un día me manda un mensaje por chat y me escribe: "te eliminaré de mis amigos porque eres una persona que prefiero olvidar y no recordar". Golpe bajo. Porque nada malo le hice salvo darle de mi tiempo para compartir, ir al cine y conversar. Le tenía aprecio y respeto porque esperaba amistad honesta de él, un cristiano. Ahí recordé y me convencí que la culpa de mi demonio, y del exorcismo inicial, no era mi medallita, la Biblia o el cristianismo, sino (como bien dicen Los Prisioneros) su estrechez de corazón, oculta tras la foto de la cruz de amor.

    ResponderEliminar