martes, 19 de julio de 2016
Soy bipolar
¿ O sea que estás contenta y te enojas de repente y de la nada eres feliz otra vez?... - Claro,... (¡Ojalá!)
Hace tres años que soy bipolar,o más bien, hace tres años que mi doctora dijo: 'Tienes un trastorno bipolar'... Lo aclaro porque creo que las palabras crean realidades de forma inminente y definitiva. Era otoño, las hojas volaban, y desde la consulta podía ver mis dos grandes penas: La facultad en que estudiaba la carrera que odiaba y el hospital donde practicaba lo que estudiaba (que odiaba).
- Vas a tomar litio, dijo, y después de dos semanas te harás los niveles plasmáticos y ajustamos dosis si es necesario.
- OK, dije con un mar de vidrio atravesando mi garganta.
Viví mi propio duelo, hice de mi cama mi ataúd y me velé por dos semanas encerrada en mi habitación. No había flores, no había más lágrimas que las mías, no había café, ni gente firmando papeles para los servicios funerarios. Habían en cambio pañuelos arrugados, una botella de agua, y un folleto del GES que no tenía ganas de leer.
No sabia, y no sé, demasiado del tema. Solo recordaba a la única persona de la que supe padecía un trastorno bipolar. Tenía 16 años, estaba en el hospital de día, junto con otros pacientes psiquiátricos de la más variada gama de trastornos. Estaba casi por terminar mi estadía en ese horrible sitio cuando llegó ella, era una mina bonita, gorda pero bonita. Era demasiado alegre para una depresiva como yo, aunque creo que en realidad era demasiado alegre como para molestar a cualquier persona en cualquier estado anímico o en cualquier estado mental. No recuerdo haberla visto triste, si recuerdo haberla visto enojada, y muy enojada. También recuerdo que una tarde mientras trabajábamos en una de esas tareas inútiles de los programas de rehabilitación ocupacional, la mina gorda pero bonita salió corriendo del hospital y se tiró a la avenida.
Yo no quería ser como ella.
No sé si me ayudó el diagnóstico, me sentía mejor, pero a medida que completaba mis tablas anímicas y leía para poder rellenar la tabla y marcar la x hacia la manía o hacia la depresión (Porque parece fácil, pero no lo es. Ni siquiera sabía si estaba triste, feliz o enojada),me daba cuenta de que todo aquello que me conformaba como persona, y probablemente a lo que se refería un pololo que tuve en la adolescencia cuando me dijo que lo más atractivo de mi es que era 'rara', no eran sino los síntomas de un trastorno anímico.
Eso era triste.
Entonces, ¿Quién era yo fuera de la manifestación de un cuadro?
Hace 3 semanas sentí por primera vez que los medicamentos cumplieron su efecto. Me sentí estable. Me refiero a que no había en mi ningún sentimiento desbordándose de mi cuerpo. Era raro, era raro desde que abría los ojos hasta el momento fugaz en que los cerraba cada vez que pestañaba. Es difícil de explicar, pero esa fue la primera vez que realmente temí por mi vida.
La loca devota.
Bipolar - Cuarteto de Nos
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